Don Teodoro es natural de Cora Cora, de la provincia de Parinacochas, Ayacucho. A los diez años de edad migró a la ciudad de Lima y a los trece comenzó su relación laboral con la familia Laffi, en cuya empresa de plata y bronce se desempeñó en varios oficios, para finalmente aprender el arte de la platería. En la década de los setenta se independizó para formar su propio taller y dedicarse a la joyería, especialmente de collares y prendedores decorados con diseños inspirados en la iconografía prehispánica de la costa central, con motivos como aves, peces y felinos enriquecidos con incrustaciones de piedras preciosas como la turquesa peruana o crisocola. En la actualidad, don Teodoro, a sus 83 años, continúa al frente de su taller conjuntamente con sus hijos Jorge e Isaac, a quienes ha transmitido las técnicas y los conocimientos de su oficio.
